El yoga es un deporte

El yoga es un deporte

Lo que hace que el yoga específico para el deporte sea diferente

Trabajo con muchos deportistas escépticos a la hora de dedicar algo de tiempo cada semana a la práctica del yoga.Las excusas varían desde «no tengo tiempo», hasta «no soy lo suficientemente flexible», pasando por «seguramente estoy mejor en el gimnasio». Aunque puedo ver un poco de validez en cada punto (excepto el punto sobre la flexibilidad… más sobre eso aquí), creo que es mejor destacar algunas de las principales razones por las que tus estrellas deportivas favoritas como LeBron James, Maria Sharapova, David Beckham e incluso Stone Cold Steve Austin están abandonando las mancuernas por un movimiento más consciente (cualquiera que argumente que la lucha libre profesional no es un deporte se queda atónito fuera del Ayuntamiento).1 – El yoga aumenta el atletismo

El yoga potencia todos los componentes principales de la forma física, desde la fuerza y el equilibrio del núcleo hasta la flexibilidad y la movilidad, que desempeñan un papel clave en el rendimiento deportivo. Así que si necesitas una mejor rotación para tu saque inspirado en Maria Sharapova, una mayor movilidad de la cadera para doblarla como Beckham, unos isquiotibiales flexibles para correr en la pista como Jessica Ennis-Hill, o una mayor fuerza de la columna vertebral para aturdir a tu oponente como Steve Austin, el yoga realmente podría ayudarte a llenar las lagunas de tu régimen de fitness actual.2 – El yoga mejora la claridad mental

Yoga en casa rutina de posturas deporte diario trabajo

Desde la antigüedad, el yoga se ha considerado una práctica espiritual, ya que ayuda a combatir todo tipo de problemas mentales, físicos y emocionales. En el mundo occidental, la gente ha comenzado a referirse al yoga como una actividad deportiva, ya que, al igual que cualquier deporte, requiere técnicas de alta destreza y gran fuerza. Sin embargo, muchos yoguis creen que el yoga es una práctica espiritual que no tiene cabida en la disciplina deportiva.

Mucha gente se pregunta si el yoga se considera un deporte, ya que ambos son una actividad física y comparten algunos beneficios similares, pero el yoga no sólo implica el aspecto físico, sino también aspectos espirituales y filosóficos que no están presentes en los deportes. Los deportes son altamente competitivos mientras que el yoga no implica ningún tipo de competición.

Las personas que han incorporado seriamente la práctica del yoga en su vida no están de acuerdo con las personas que consideran que el yoga es un deporte que sugiere la competencia/la carrera de ganar 7 perder pero el yoga no es un deporte competitivo, es una forma de ejercicio que puede ayudarte a experimentar la dicha eterna. Con el yoga, uno puede lograr un equilibrio en mente, cuerpo y alma.

Yoga para deportistas

La antigua práctica del yoga tiene miles de años. Llegó a la India hace 3.500 años de la mano de nómadas de Asia central que practicaban una disciplina intelectual a la que llamaban «yoga». Era una forma de utilizar la mente para refrenar los sentidos y controlar el cuerpo. La principal tradición que se practica en Europa Occidental es el Hatha Yoga, que se basa en el Hatha Yoga Pradipika, que es una especie de manual de los Yoga Sutras de Patanjali. En él se describe cómo entrenar el cuerpo para que pueda ser utilizado como medio de iluminación.

No es de extrañar que la mente se agite y se desenfoque en medio de todos los procesos de pensamiento. El Camino de las Ocho Extremidades de Patanjali fue desarrollado para aquietar la mente. Como también me oirás decir en clase, aquietar o callar la mente no significa que queramos dejar de pensar. No queremos apagar la mente, sino permitirle que no se vea afectada por sus constantes giros y que se concentre exclusivamente en un solo pensamiento u objeto. Si se consigue esto, habrá una percepción clara, claridad y una concentración consciente en el presente. Sin embargo, la mente pone constantemente obstáculos en nuestro camino hacia esa meta. El yoga se refiere a ellos como «kleshas». En la psicología moderna, podrían denominarse comportamientos autodestructivos como resultado de la amenaza del egoísmo, el fracaso de la autorregulación y la angustia emocional. En definitiva, son aflicciones de la mente, una gran causa de sufrimiento que nos impide ver las cosas con claridad. Para liberar la mente de estas aflicciones practicamos el Ashtanga. El Camino de las Ocho Extremidades consiste en

Yoga para el deporte

Yoga, danza, deportes de equipo o deportes individuales: ¿Importa el tipo de ejercicio? Un estudio en línea que investiga las relaciones entre los diferentes tipos de ejercicio, la imagen corporal y el bienestar en los practicantes habituales de ejercicio

En cuanto a los distintos tipos de danza, cabría esperar una relación diferencial con la imagen corporal. Algunos tipos de baile (cuando no se practican a nivel profesional) se centran más en la funcionalidad del cuerpo (por ejemplo, los bailes de salón podrían ser un ejemplo) que en la apariencia. La atención se centra más en la capacidad del cuerpo y la competencia física y el empoderamiento, percibiendo lo que el propio cuerpo puede hacer en lugar de cómo se ve y cómo es percibido por los demás (Tiggemann, 2015; Hill et al., 2016). Sin embargo, las pruebas de la relación entre los bailes de salón y la imagen corporal son escasas. El baile de salón comprende la percepción de los propios movimientos corporales y la percepción del movimiento y la articulación del cuerpo de la pareja, incluso de otras parejas en la sala (Fonseca et al., 2014). Por lo tanto, se podría suponer que los bailes de salón mejoran la imagen corporal y tienen un efecto positivo sobre el yo corporal (incluyendo el esquema corporal y la conciencia corporal). Sin embargo, hasta ahora no se ha investigado en detalle si los bailes de salón son capaces de reducir una imagen corporal negativa. En un estudio anterior, la práctica de los bailes de salón no competitivos mostró efectos positivos en la percepción del cuerpo medida con el test del punto de proyección, una medida táctil de la percepción del tamaño del cuerpo (Fonseca et al., 2014). Como señalan Swami y Harris (2012), los efectos del baile pueden depender además del tipo de baile y del nivel (años de práctica, principiante frente a avanzado, etc.).