La piedra de cristal

La piedra de cristal

tabla de piedras curativas

ARMONÍA – INTEGRIDAD – COMUNICACIÓN Cuando pensamos en las amazonas pensamos en dos cosas, pensamos en bosques espesos y fuertes y en mujeres fuertes y poderosas que están pateando culos y tomando nombres. La amazonita te permite abrazar tu…

CALMA – PACIENCIA – MANIFESTACIÓN ¡Sigue soñando! A las amatistas se las llama a menudo la «piedra de los soñadores» porque inspiran pensamientos positivos y nos impulsan a salir y manifestar nuestros sueños en la realidad.    Como piedra de la manifestación, son perfectas…

FELICIDAD – AMPLIFICACIÓN – POSITIVIDAD ¿Te cuesta encontrar esa chispa de alegría? Podrías hacer como Marie Kondo y empezar a ordenar. Eso podría encender totalmente la alegría… o podrías intentar aferrarte a un poco de Cuarzo Anfibólico. Una piedra que es…

SENSIBILIDAD – SANACIÓN – PAZ La angelita es como la enfermera cariñosa que tuviste cuando te rompiste el brazo, o ese profesor de primaria que siempre te animó a intentarlo, o ese entrenador que siempre creyó en ti y…

INSPIRACIÓN – FIJACIÓN DE OBJETIVOS – EQUILIBRIO ¡A por el tigre! La apatita es una poderosa piedra de manifestación para establecer y alcanzar objetivos. Piensa en ella como en tu propio entrenador personal de la vida. Seguro que todavía tienes que trabajar duro para conseguirlo, pero…

selenita

La curación con cristales es una práctica pseudocientífica de medicina alternativa que utiliza piedras semipreciosas y cristales como el cuarzo, el ágata, la amatista o los ópalos. Los adeptos a esta práctica afirman que tienen poderes curativos, pero no existe ninguna base científica para esta afirmación[1][2][3] Los practicantes de la sanación con cristales creen que pueden potenciar la baja energía, prevenir la mala energía, liberar la energía bloqueada y transformar el aura de un cuerpo[4].

En uno de los métodos, el practicante coloca cristales en diferentes partes del cuerpo, a menudo correspondientes a los chakras; o bien el practicante coloca cristales alrededor del cuerpo en un intento de construir una red de energía, que supuestamente rodea al cliente con energía curativa. Las investigaciones científicas no han encontrado pruebas de que tales «redes de energía» existan realmente, y no hay pruebas de que la curación con cristales tenga un efecto mayor sobre el cuerpo que cualquier otro placebo.

En el relato de Platón sobre la Atlántida también se menciona la curación con cristales. Según Platón, los atlantes utilizaban cristales para leer la mente y transmitir los pensamientos[6] La primera documentación histórica sobre los cristales procede de los antiguos sumerios (entre 4500 y 2000 a.C.). Los sumerios utilizaban cristales en sus fórmulas mágicas[7][8].

pulsera de chip de piedra de los chakras

La amatista es un miembro de la familia del cuarzo, y se considera un maestro sanador. De color púrpura debido a los átomos de hierro en la red cristalina, la amatista suele formarse como un revestimiento de cristal en las cavidades de la roca basáltica. Todos estos cristales apuntan hacia el centro de la cavidad y se conocen como «Geodas».

La amatista es uno de los tipos de cristal más populares y es un mineral importante para cualquier sanador o coleccionista. Tanto en su forma natural como pulida y esculpida, la amatista es un excelente adorno para el hogar o la oficina. Ayuda a que el espacio se sienta limpio y tranquilo al recoger y despejar cualquier pensamiento negativo que se emita. Las personas que se encuentren en él se sentirán menos estresadas y podrán trabajar durante más tiempo.

La amatista es una piedra extremadamente calmante, y es buena para el desarrollo psíquico y espiritual, el duelo y para dejar atrás patrones de pensamiento o comportamiento poco saludables. Es poderosamente curativa y limpiadora, y puede utilizarse para bloquear el estrés geopático y las energías negativas del entorno, especialmente cuando se utiliza un racimo. Ayuda a conciliar el sueño y a aliviar los dolores de cabeza, fortalece los sistemas endocrino e inmunológico, actúa como analgésico y es un buen cristal curativo en general. La amatista ayuda a reforzar el sistema inmunitario estimulando el flujo sanguíneo y la circulación, por lo que es excelente para tratar infecciones bacterianas y también puede usarse para ayudar a quienes padecen afecciones cutáneas y acné. Las personas que padecen adicciones y alergias pueden aliviarse con la Amatista. La amatista es extremadamente relajante y ayuda a calmar la mente, aliviando así el estrés, y puede ser utilizada por cualquier persona que se sienta deprimida o decaída en general. Hay diferentes variedades de amatista, cada una con sus propios atributos y asociaciones esotéricas. Para saber más sobre algunas variedades especiales de amatista, haga clic a continuación:

lepidolita

El ágata se forma cuando los cristales microscópicos de cuarzo se depositan en capas, a menudo en bandas con miembros de cuarzo, calcedonia o jaspe. Todas las ágatas tienen un efecto aterrizante, calmante, limpiador y protector. También son armonizadoras y, como tales, pueden utilizarse para equilibrar la energía masculina y femenina, y para equilibrar los planos físico, emocional, intelectual y etérico. Las ágatas ayudan a resolver los problemas de autoestima, mejoran la concentración y alivian los traumas emocionales. Hay muchas formas de ágata con propiedades adicionales, algunas de las cuales se enumeran a continuación:

Coloración debida a la tintura. El pigmento es el carbón, utilizando una solución concentrada de miel o azúcar, tras un tratamiento con ácido sulfúrico calentado.Enraíza y centra, facilita la comunicación, ayuda a desplazar los bloqueos energéticos, ayuda a la meditación y favorece la autocuración al permitirnos acudir y disipar el estrés interior que causa la enfermedad.

Calcedonia azul con capas de cuarzo blanco o jaspe; es calmante y confiere optimismo. Es buena para la comunicación, especialmente en la amistad, ya que refleja los dos aspectos de la comunicación: la capacidad de escuchar y comprender, así como la capacidad de comunicarse con claridad.